FEMINISMO a secas

Hola amigos, “Feminismo a secas” es el grito de una necesidad de comprensión, y es que hoy me decido a subir estos peldaños movida por esta necesidad.

Me explico; a raíz de la celebración del Día Internacional Contra la Violencia de Género, este año, uno más, y cada vez con mayor presencia, comencé a encontrarme con un tipo de mensajes que intentaban apartar el foco del concepto de “VIOLENCIA DE GÉNERO”, como un problema social, diluyendolo en el caudal único de la violencia generalizada.

Creí necesario, entonces, poner una entrada en la que se llamara la atención sobre el motivo por el que la incidencia en el concepto violencia de género era aún, por desgracia, una necesidad, y compartí un artículo donde se hablaba de que el 85% de las muertes en el hogar eran de mujeres a manos de sus maridos.

Pero esto desencadenó un tsunami de reacciones que os dejo aquí por si os apetece repasar

https://n9.cl/q4b88

Junto a las diversas intervenciones, además, apareció una en particular que compartía un grupo con más de 5000 miembros, con una estructura, tanto en la imagen representativa como en discurso, que a me pareció especialmente preocupante.

Por tanto, la necesidad de desarrollar esta entrada en mi blog está motivada por el resultado de toda esta panoplia de encuentros y desencuentros que, casi siempre lleva a una indignación por ambas partes, con la consiguiente imposibilidad de diálogo, lo que, a mi entender, resulta un gran error.

Creo que, dejando de lado a personajes como el administrador del susodicho grupo, en mi entrada, una gran mayoría de personas que comparten esas nuevas consignas lo hace de buena fe. Lo hacen porque alguien apeló a su sensibilidad como ser humano y eso sí que debemos entenderlo. Lo mismo ocurrió, y no deberíamos olvidarlo, con el pueblo alemán, en la Alemania Nazi.

Por eso, no creo que la reacción adecuada sea la de sentirnos heridos e incomprendidos y terminar optando por volverles la espalda; porque son nuestros amigos y familiares, así que lo que debemos hacer es intentar comprender es lo que está ocurriendo, para que no se repita tan terrible episodio.

UN POCO DE MEMORIA:

Para dar inicio a esa labor pedagógica, quizás deberíamos comenzar por las analogías con la historia reciente:

Víctor Klemperer https://www.revistadelibros.com/articulos/diarios-de-victor-klemperer era un Filólogo Alemán, hijo de Rabino, pero de confesión protestante, que ejercía la cátedra de filología románica, en la Escuela Superior Técnica de Dresde, cuando Adolf Hitler llegó a la Jefatura del Estado Alemán en 1933.

Este lingüista, casado con una alemana aria, había adoptado a un chico, estudiante de su facultad. Un día, a la vuelta de clase, le preguntó que tal él día y su hijo le respondió que todo bien, pero que habían ido a visitar una fábrica, se habían encontrado con un grupo de alborotadores y habían tenido que llevar a cabo “una intervención neutralizadora”.

Esto preocupó mucho a Víctor, que comenzó un diario que acabaría por convertirse en un ensayo sobre el uso del lenguaje,como parte de su estrategia,  por parte del nazismo.

https://es.wikipedia.org/wiki/LTI._La_lengua_del_Tercer_Reich

En dicho ensayo Víctor cuenta como el régimen Nazi, seis años antes del fatídico genocidio, comenzó a modificar el lenguaje con el uso de eufemismos (cambiando palabras malsonantes por otras técnicas, haciendo referencias cruzadas o usando otras más delicadas).

El cambio se realizaba en dos sentidos y con dos intenciones: la primera deshumanizar tanto a la víctima como la violencia ejercida sobre ella, usando un lenguaje técnico y evitando apelar a la empatía de los ciudadanos, permitiéndoles, de este modo, permanecer al margen; la segunda, que sería confirmada más adelante con el uso de las imágenes propagandísticas, iba dirigida a criminalizar a la víctima, para que no viesen a la gente indefensa que terminaría en los campos de exterminio, sino imágenes modificadas que apelaban directamente a sus propios miedo.

Mas tarde, Walter Benjamín, filósofo Alemán y judío, perteneciente a la Escuela de Francfort, en su libro “La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica”, incidiría sobre como el fascismo hacía uso de una determinada estetificación de las imágenes para dominar las conciencias de un pueblo que, víctima ya entonces de una cierta saturación de informaciones e imágenes (imaginemos hoy con las redes sociales), acababan por consumirlas de forma hipnótica con lo que Benjamín denominó como “la mirada distraída”.

Benjamín se había visto obligado a huir de su Alemania natal en septiembre de 1940, intentó cruzar los Pirineos desde Portbou, España, para llegar a Francia, pero ese día 26 de septiembre de 1940, la frontera Francoespañola se cerró dejándolo de esta parte, y Benjamín, sintiéndose acorralado por la España franquista, decidió suicidarse.

Os dejo algunas imágenes, usadas por el fascismo a las que se refería Benjamín:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A continuación os dejo algunas de las imágenes que se están usando hoy por grupos que intentan criminalizar el feminismo, para podáis observar las obvias similitudes en el uso de las imágenes.

 

 

 

 

 

 

 

 

Pero las complicaciones con este tema no acaban aquí; como es habitual, para apoyar las imágenes, nos encontramos actuaciones de determinados individuos (en este caso determinadas individuas, válgame el juego de palabras), que legitiman la imagen que el fascismo intenta vender con su propaganda (vamos, lo que siempre hemos conocido como “¿lo ves? Ya te lo decía yo”)

Pero tampoco esto es nuevo; ya lo vimos en España, poco después de la transición, en las protestas estudiantiles, con las actuación de un “Cojo Manteca” que ni era estudiante, ni sabía lo que se defendía en aquellas protestas, y que, tiempo después, se descubriría que era un sin techo pagado por determinados grupos fascistas, con el fin de desacreditar la protesta.

Este tipo de tergiversaciones se ha llevado a cabo por poderes fácticos, políticos y mediáticos durante toda la historia y se llaman “OPERACIONES DE FALSA BANDERA”. Junto a otras que podéis consultar en el enlace que os dejo, usadas por el nazismo, entre las usadas por el nazismo, podemos encontrar como un mayor del SS nazi admitió en los juicios de Nuremberg que -bajo órdenes del jefe de la Gestapo- él y otros militares nazis falsificaron ataques contra su propio pueblo y recursos para achacárselos a los polacos, y así justificar la invasión de Polonia.

https://www.telesurtv.net/news/Conozca-los-42-ataques-de-bandera-falsa-documentados-20150219-0043.html

Para concluir con este post, quisiera adjuntar aquí  la explicación, que ya dejé en el facebook, de lo que de verdad se está hablando cuando se habla de FEMINISMO.

Pero dejadme antes que os ponga el acento en un pequeño detalle que dice mucho y que deberíais comprobar:

La mayor parte de las veces, detrás de estas actuaciones se encuentra gente preparada, con muchísimos recursos tanto materiales como teóricos, que saben usar sus armas. Pero, en ocasiones, se sirven de gente un poco menos versada que, intentan apelar a la sensibilidad del lector, y sin embargo, se dejan pillar por lo que realmente piensan y mordiendo el anzuelo cuando se les coloca delante algo que apela a su sentir más profundo. Esto ocurrió con el administrador del grupo antifeminista cuando le puse un cartel franquista (que os dejo aquí también) al que no pudo evitar dar un ME GUSTA.

Juzguen ustedes, amigos, pero piensen, es pura lógica; si el feminismo tuviese las intenciones que se les atribuye desde estos sectores, ¿creeis que lo plantearía tan burdamente, sabiendo que eso les echaría encima a la opinión pública? Nadie es tan torpe.

Tengan en cuenta que:

“Detrás de discursos como el que hemos visto por ahí, de una preciosa conversación entre una hija y su madre, está apelar a la figura de gente a la que quieres, para tapar infiernos que no son el tuyo. Si todas las hijas y madres pudiesen tener esa conversación, 100 mujeres al año no morirían en sus cocinas, sus salones, sus dormitorios o sus baño, llenas de golpes, miedos y heridas.

Yo sí puedo decir que a mi alrededor tengo a grandes hombres, feministas la mayoría, por cierto, porque entienden que no puede existir un buen mundo para nadie sin contar con la mitad de la población. Si la mitad no está a salvo, si la mitad tiene miedo.

Hoy, sin ir más lejos, mi hija me decía apenada: mamá, que la mayoría de las chicas hemos sufrido acoso callejero o abusos, que nos da miedo pasar delante de un grupo de chicos, que el otro día, en clase, el profesor preguntó que quien había padecido acoso y levantaron la mano todas las chicas, todas, de una clase de 30.

Mamá ¿cuántos chicos viven esa circunstancia, cuántos chicos viven con miedo a pasar de noche ante un grupo de chicas?

Esto no debería ocurrir, deberíamos sentirnos todos libres y seguros, pero para ello hay que educar a una parte de la población que, por ser hombres, se creen con ese derecho.

Por eso hay un tipo de violencia que sí tiene género, que hay que tratar con una educación específica dirigida a hombres que deben entender que su condición de hombres no les da derecho sobre ninguna mujer.

Además, en esa lucha debemos estar todos unidos, mujeres y hombres, hombres y mujeres, porque no es cuestión de conmigo no va. Porque si no eres mujer puedes ser padre, tío o hermano de una mujer que acabe acosada, violada o muerta.

En cuanto a la violencia sufrida por hombres a manos de sus parejas, que, dicho sea de paso, les avergüenza confesar por el mismo concepto de sociedad machista, que se ríe de ellos porque el hombre no puede ser víctima; existe legislación que los protege, y, tal vez, si la sociedad no los repudiara, podrían hacer uso de ella sin miedo al que dirán.

Pero lo que debemos entender es que la violencia de una mujer contra un hombre o de una mujer contra otra no es una violencia amparada socialmente por un concepto de superioridad ni pertenencia.

Para que se entienda, si en EEUU, un blanco mata a otro blanco hay un asesinato que resolver, pero si un negro es muerto por un blanco, porque este cree que un negro no tiene derecho a andar por ahí libremente, hay un asesinato y un fondo de racismo que necesita otro tipo de intervención, pues es consecuencia de cientos de años en el que la sociedad creyó que el color de su piel los hacía inferiores y que el color blanco de otros les daba derechos sobre ellos.”

100 muertes al año no son fruto de malas personas individuales, como tampoco era fruto de maldad individual episodios de la historia tan deleznable como el kukus klang.

Frases como las que recoge Miguel Lorente Acosta en su libro “Mi marido me pega lo normal” y que eran asumidas como parte de la cotidianidad por mujeres que aún están vivas en nuestro país, no son ni normales ni fruto de la maldad individual del ser humano, son parte de un sistema social perverso.

Dioses crétinos

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