Las notas de la vergüenza (esperaba que se tratara de un fake)

Esperaba que se tratara de un fake, pero no. Hoy subo estos peldaños con vergüenza humana y una profunda tristeza, he de reconocerlo.

Cuando todo esto comenzó pude contemplar la mejor cara del ser humano: gente que sostenía, que apoyaba y que usaba su ingenio para cubrir los flancos donde otros no llegaban, y tuve esperanza.

No quiero perder esa esperanza, porque sé que mucha gente sigue usando su tiempo en este tipo de cosas; pero hoy me entristece ver por demasiados rincones la peor de las caras del ser humano. Esperaba que se tratara de un fake, pero hoy me entristece ser testigo de la profunda cobardía asesina.

Sí, asesina, porque ese es el tipo de cobardía que ha justificado tantas guerras y ha pronunciado tantas veces a lo largo de la historia “no mires que te vas a señalar”.

Esperaba que se tratara de un fake, pero seres humanos extraordinarios, que se tragan cada día su propio miedo y angustia para intentar curar, alimentar, sostener y abastecer a otros seres humanos, estos días se están encontrando en los portales de sus viviendas notas que no son dignas de la raza humana. Notas de cobardía que  justifican en niños y ancianos; notas con las que piden a los héroes a los que aplaudirán a las 8 de la tarde, que después de enfrentarse con sus miedos cada día en hospitales, supermercados, residencias de ancianos o comisarías, se alejen de su último refugio. Notas que les solicitan que se vayan a lugares, que ellos han escuchado que se están habilitando, pero que, claro, si saben ni “falta que les importa”.

Como si estos médicos, enfermeras, celadores y cajeras no tuvieran hijos, padres ni familia por la que temer cuando salen cada mañana para ocuparse de los miedos de otros. Otros que mañana podría ser cualquiera de aquellos que están poniendo las notas, pero a los que ellos no dirán: Por favor, váyase a otro sitio, comprenda que tengo una familia.

Por fortuna mi cuñada, cajera de supermercado, vive junto a una mujer solidaria. Una mujer que, a pesar de sus propios problemas (porque es autónoma y tendrá, como todos, que enfrentarse a una crisis difícil de sobrellevar) decidió usar su tiempo en buscar como proteger a otros.

Sí, ya sé que el miedo es humano, pero no es inocente. Porque, a todo aquel que esté colgando notas escudándose en el suyo, les diría que los virus no caminan; que no se colarán en su casa más que en las suelas de sus propios zapatos; que basta con considerar su portal como parte de la calle y proceder del mismo modo que cuando yo abro la puerta de mi casa, para solucionar el motivo de tal pánico. Pero claro, es que a lo mejor habían encontrado en ese portal el lugar para distraerse y gozar de una pequeña vida social con los vecinos, sin miedo a las multa.

Esperaba que se tratara de un fake, pero hoy siento tristeza y me gustaría ser civilizada como los animales.

Os cuelgo un pequeño vídeo de apenas minuto y medio que tal vez deberíais ver. A mí siempre me ha ayudado a recordar.

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