Prólogos de Manuel Fernández y José Luis Giménez para «El rescate de Tamait»

Hola amigos, me acerco de nuevo a estos peldaños para dejaros los dos últimos prólogos de Manuel Fernández y José Luis Giménez para esta mi última criatura.

No sin antes agradeceros de todo corazón la gran acogida que está teniendo “El rescate de Tamait o una historia inacabada” en sus primeros días de venta tras el lanzamiento.

Mil gracias amigos.

 

 

 

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Estos dos últimos prólogos vienen de la mano de dos grandes amigos, dos personas especiales, Manuel Fernández y José Luis Giménez. Dos lujos de prólogos de dos grandes escritores y sobre todo dos gigantes en humanidad.

Gracias amigos:

 

Prologo de Manuel Fernández Muñoz

Cuando Mercedes me pidió que escribiese algunas palabras para prologar su nuevo libro me sentí muy honrado. Después, cuando comencé a leerlo, inmediatamente le dije que sí, que lo haría.

No es fácil expresar lo que el alma siente, y menos aún trasladar esos sentimientos al papel y esperar que se cuelen en el corazón del lector, sin embargo ella lo ha conseguido. Por eso, mientras vas leyendo «El rescate de Tamait», tienes la sensación de que, en cada giro de la historia tú también vas girando, en cada página que termina tú también vas terminando, y en cada paisaje que describe tú también vas haciendo, junto a su protagonista, tu propio viaje.

Y quizás eso fue lo que Mercedes se propuso en un principio, hacernos viajar, porque mientras estamos en movimiento es más difícil que la tristeza se cuele por alguna de las ventanas de nuestra vida.

Para quien se atreve a soñar es sencillo escribir libros, porque ha conectado con la vida. Por tanto, amiga/amigo desconocido, acepta mi consejo: Vive en cada rayo de sol y en cada gota de lluvia, en cada ráfaga de viento y en cada nube que pasa, en cada flor que nace y en cada hoja que cae. Y vive también mientras estás leyendo. ¡No pierdas el tiempo durmiendo!

Mercedes, con su obra, ha tenido el valor de regalarnos un pasadizo por el que poder asomarnos a su alma limpia y serena. Un alma que merece ser leída y compartida. Gracias, querida amiga, por mostrarnos tu luz. ¡Nunca dejes de brillar… ni de escribir!

 

Manuel Fernández Muñoz

Administrador de La Taberna del Derviche

 

 

 

Prologo de José Luis Giménez Rodríguez

El tiempo fue mi enemigo y mi aliado, pues me apartó de ti.

Mas al encontrarme desamparado, te trajo de nuevo hasta mí.

 

Los siglos pasaron despacio, en mil vidas te conocí.

Hablabas conmigo en mis sueños, y soñando yo era feliz.

 

Los nombres fuimos cambiando, ocultando nuestra identidad,

intentando escapar del destino, buscando otra oportunidad.

 

Te entregaste en cuerpo y alma, sufriste la desolación.

Te sentiste abandonada, sin comprender la razón.

 

Pero nunca estuviste sola, jamás te abandoné.

Sólo faltaba que el tiempo volviese a unir nuestras almas,

Para ser de nuevo, lo que mi alma antes fue.

 

Nos prometimos amor eterno, luchamos contra el mal y la oscuridad.

Por eso te amo tanto, porque somos dos en uno, para la Eternidad.

 

© 6 enero 2016 – José Luis Giménez

 

 

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