Retrato

Hola amigos, lo que os comparto hoy en esta particular sección de nuestra escalera, en realidad es un ejercicio de clase de escritura creativa. Pero hoy tuvimos que describirnos en un texto y me pareción una bonita forma de que me conozcáis un poco más.

De mis ascendentes femeninas conservé el tesón,

el coraje, la sonrisa y un cabello endiabladamente encrespado,

de los masculinos la redondez de mi rostro,

los andares, empatía y benevolencia.

Soñadora impenitente.

Algo hippie y un poco bohemia.

De mente voladora,

más graznante que cantora;

en ocasiones desplumada,

aunque siempre errante.

Me asustan las agujas,

los médicos, los caminos inexplorados y los exámenes;

pero jamás me permití huir,

tampoco llantos o pataletas;

ni siquiera en la cuna, asegura mi madre.

Aprendí a amar y conocer aquella soledad,

antaño desconocida y amenazante.

Comencé a hablar con nueve meses,

quizás por eso la palabra se convirtió en mi signo,

y, aún ahora, como el poeta Machado,

platico en soliloquio con ese buen amigo,

que me enseñó el secreto de la filantropía.

Tampoco yo espero más que una barca y una tranquila travesía,

ligera de equipaje,

casi desnuda,

como las hijas de la mar.

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